.
 

.
. .  

CONTENIDO

 

 


¿QUÉ ES UN MINISTERIO?

La palabra griega diaconía (propiamente: "el servicio en un banquete"), se utiliza en la Biblia indistintamente con el significado tanto de servicio como de ministerio. La expresión latina "ministrare", significa, precisamente, servir. "Ministerio" en el Nuevo Testamento quiere decir servicio. La Palabra de Dios resalta la importancia del ministerio al servicio de la salvación (cf. 2 Co 11, 14-15), del evangelio (Ef 3, 5-7; Col 1, 23), y de la nueva alianza (2 Co 3, 6).


Hay dos formas de enfocar nuestro ministerio. La primera, de manera personal. En este sentido, nuestro ministerio es nuestro servicio, nuestro apostolado, el encargo o misión que hemos recibido del Señor; como por ejemplo, la enseñanza, la música, el pastoreo, la intercesión, el apostolado de enfermos, el servicio de ambientación, la predicación, etc. Todo esto puede considerarse como nuestro ministerio personal o apostolado. Es muy importante que todos tengamos muy claro cuál es el ministerio que hemos recibido del Señor.


En el plano comunitario, es decir, dentro de un Grupo de oración o una comunidad cristiana, un ministerio es un equipo de hermanos de la comunidad que, compartiendo un mismo carisma, y de manera permanente y comprometida, realizan un servicio o una tarea específica dentro o fuera del grupo de oración, como parte de su crecimiento personal y comunitario.

  1. Es un equipo, porque trabajan de una manera conjunta, coordinada, comunitaria, no de una manera aislada ni individualista, sin buscar protagonismos de nadie, en donde el aporte de todos sus integrantes es importante.
  2. Son hermanos de la comunidad, porque comparten la fe en un mismo Señor, Jesucristo, se identifican con el grupo de oración y son miembros comprometidos, habiendo sido sus carismas discernidos, reconocidos y ungidos por la misma comunidad.
  3. Compartiendo un mismo carisma, pues deben tener en común un mismo carisma o tener carismas afines que se complementen. Ello hará que tengan una misión y una mística compartida. Cada uno debe formar parte del ministerio que corresponde al carisma que ha recibido.
  4. De manera permanente y comprometida, porque no se trata de una labor ocasional y temporal. Exige tiempo, dedicación y hasta sacrificio de nuestra parte. Sin entrega ni compromiso, no podremos hablar de ministerio.
  5. Un servicio o tarea específica, porque la labor de todo ministerio tiene que estar debidamente delimitada para así tener claros sus objetivos y metas. Si hacemos "de todo un poco", terminaremos sin hacer nada bien.
  6. Dentro o fuera del grupo de oración, pues si bien la labor del ministerio se dirige preferentemente a la propia comunidad que integran, puede además proyectarse al resto de la comunidad eclesial (parroquia o diócesis). El ministerio de música, por ejemplo, se encarga de crear un clima de alabanza dentro de la reunión de oración, pero además, podría apoyar en la liturgia dominical. El ministerio de enseñanza, se ocupa de la formación de la asamblea, pero puede proyectarse además a la parroquia formando equipos de catequesis de primera comunión o confirmación.
  7. Como parte de su crecimiento personal y comunitario, pues el ejercicio de nuestros carismas, de una manera responsable, dedicada, con amor y espíritu de servicio, producen un crecimiento y madurez en la persona y en la propia comunidad, y producen nuestra santificación.

Subir


VARIEDAD DE LOS MINISTERIOS


La manifestación y desarrollo de los carismas en nuestro grupo de oración son un signo importante de que está actuando el Espíritu Santo, que lo guía y llena de su gracia: "Del mismo modo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros, aun siendo muchos, forman un solo cuerpo, así también Cristo." (1 Co 12, 12).


Por una acción misteriosa, cuando el Espíritu Santo actúa en el Cuerpo de Cristo -la comunidad eclesial-, los carismas manifiestan la UNIDAD en la DIVERSIDAD. Esto quiere decir que, habiendo muchas personas en una comunidad, en que cada una realiza una función diferente, todas trabajan para el bien de todo el cuerpo, y así toda la comunidad crece unida y fuerte.


En el Cuerpo de Cristo no todos hacen ni deben hacer lo mismo. Unidad no significa uniformidad. La diversidad, cuando es fruto de la acción del Espíritu Santo que distribuyó los carismas a cada uno en particular "según su voluntad" (1 Co 12, 11), no ocasiona división ni confusión, sino todo lo contrario: unidad, comunión. La diversidad de carismas enriquece a la Iglesia. Pero si los carismas y ministerios no se ejercen en la unidad y la comunión del Espíritu, entonces la empobrecen.

Subir

 


LA VISIÓN DEL MINISTERIO DE ENSEÑANZA


La visión del ministerio de enseñanza empieza sobre todo, porque nos preocupa que muchos hermanos por falta de conocimientos se sientan impotentes cuando tratan de defender su fe, o en todo caso cuando les pidan información a cerca de la Biblia, el Catesismo de la Iglesia Católica o de la vivencia de nuestra fe, no puedan dar razon de ella. Nuestro primer deseo es ayudarlos a "...estar siempre preparados para defender nuestra fe con mansedumbre, respeto y valentía ante todo el que les demande razón de la esperanza que hay en ellos" como nos lo dice 1 Pedro 3,15.

Subir

 


LA ENSEÑANZA.


El carisma de enseñar se manifiesta por la capacidad que da el Espíritu Santo a una persona para captar el mensaje de Dios con claridad y autenticidad; y para comunicarlo a los demás, de tal manera que éstos puedan captarlo a su vez con toda nitidez.


Esta capacidad es muy necesaria, hoy más que nunca. No solo para conservar y clarificar la fe de nuestros hermanos, sino para purificarla de tantas doctrinas y afirmaciones falsas que nos llegan a través de los medios de comunicación. A este respecto es también necesaria una adecuada formación de quienes asumen la responsabilidad de iluminar el corazón y el entendimiento de nuestros hermanos.


Para nosotros no se trata de una conferencia, o una charla ante un auditorio. No es la sustentación filosófica ni explicación minuciosa y erudita de algún aspecto de la espiritualidad. Indudablemente, estas enseñanzas son buenas y requieren buenos maestros, pero, en nosotros el carisma de la enseñanza colinda y hasta se identifica con el de la predicación.


"Yo hermanos cuando fui a vosotros, no fui con el prestigio de las palabras o de la sabiduría a anunciarles el testimonio de Dios, pues no quise saber entre ustedes sino a Cristo, y a éste crucificado. Y me presenté ante Ustedes débil, tímido y tembloroso. Y mi palabra y mi predicación no tuvieron nada de los persuasivos de la sabiduría, sino que fueron una demostración del Espíritu y del poder, para que vuestra fe se fundase, no en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios." (1Cor 2, 1-5)


Quien ha sido llamado al ministerio de la Palabra, ante todo debe compartir con el otro el testimonio de su experiencia de Dios. Comparte sobre la vida que ha traído a su vida una enseñanza. La luz que le ha iluminado, los frutos que a sus ojos han brotado. Una mera transmisión de conocimientos o el solo repetir la visión o palabras de otro, sin haberla asumido para sí mismo, no puede llamarse enseñanza y mucho menos predicación.


Enseñar es una iniciativa de Dios. El nos ha elegido para ser sus instrumentos: "Mira yo he puesto mis palabras en tu boca" le dirá a Jeremías. Quiere decir que ¡transmitamos la Palabra de Dios! " ¿No es mi palabra como fuego que quema o como martillo que rompe la roca?" (Jer. 24, 29).


En la Renovación Carismática Católica el Espíritu nos está dando el poder de decir las palabras de Dios con mucha fuerza e iniciativa. Ser llenos del Espíritu, lo que quiere decir que actuamos con Espíritu profético, el que actúa en la predicación de la palabra y nos llena plenamente. Esto es, cuando nos dirigimos a nuestros oyentes en la confianza de estar siendo guiados por el Espíritu Santo, conscientes además de que es El quien convence, quien abre los corazones y el entendimiento. Esta es la fuerza de Dios que hemos recibido.


Si hermano, el Señor es quien nos asiste y nos da su poder, nos da su fuerza para anunciarlo a El, a pesar de que a veces tengamos dificultades para hablar, o poca preparación humana e inteligencia: "¡Ah Señor Yavé! Mira que no se expresarme…." se justificaba Jeremías, pero Yavé mantuvo su llamado. No es por la capacidad ni la sabiduría humana como llegamos al servicio, sino por el llamado y nuestra relación de fe con Jesús. (Leer, 2Cor 4, 7; 1Cor 1, 26-29)

Subir


LA VALENTÍA DEL ESPÍRITU EN LA ENSEÑANZA


"….Y los demás, viendo la valentía de Pedro y Juan, y sabiendo que eran hombres sin instrucción ni cultura estaban maravillados de verlos hablar". (He. 4, 13)


Nos dice el texto que Pedro y Juan hablaban con valentía, es decir, tenían absoluta seguridad en lo que estaban predicando y estaban dispuestos a asumir las consecuencias sea cuales fueran. Bernabé nos cuenta lo mismo de Pablo: "…Y les contó que Saulo había visto al Señor en el camino, lo que había hablado y como en Damasco había predicado valientemente con el auxilio de Jesús". (He. 9,27)


Esta audacia permite al cristiano anunciar y predicar libremente, decir a todo el mundo lo que el Señor le inspira, a pesar de todas las razones que uno pueda tener a veces, o tener miedo para hablar.


Por eso decimos que en la enseñanza se hace también necesaria una dosis de exhortación, para que nuestra enseñanza no se quede en un mero acopio de conocimientos para el oyente, sino que se convierta en norma de conducta y sea provechosa. Exhortar no es hacer una crítica mordaz e hiriente, echa con dureza. Esto no haría sino crear una situación negativa. Más bien ha de hacerse siempre con amor paternal, filial o fraternal, según corresponda; que genere un sentimiento de confianza y seguridad que propicie el cambio.

Subir

 


MEDITACIÓN, ORACIÓN Y ACCIÓN CON LA PALABRA

¡Cuántas veces pasa! Que aquel hermano designado para la enseñanza, el líder de un grupo, el predicador para el retiro o el invitado para darnos una charla, se consideran tan suficientes, tan seguros de su sabiduría que se dan el lujo de no prepararse previamente para cumplir con tal responsabilidad. Y cuantos no se sienten tan capaces de decir "denme el texto de que se trata y basta, les haré una reflexión que les gustará…", pero no es así como tenemos que afrontar la tarea de enseñar a los hermanos. A esos hay que hacerles recordar las palabras del Señor: "…me dan un culto vano enseñando doctrinas que son preceptos humanos." (Mc. 7,7); y también ésta: "Hermanos, que no sean muchos los maestros entre ustedes; sepan que los maestros seremos juzgados con más severidad…" (St. 3,11)


Dedicarse a la palabra de Dios significa dedicarle tiempo a la meditación de esa palabra, para entender el mensaje que Dios me revela a mí y que yo pueda luego transmitir en otra parte. ¿Hacemos esto?


Y es también pedir al Señor para que pueda transformar nuestra vida y así poder comunicar el testimonio de su acción salvifica a los demás. Hacer realidad para mi la enseñanza que recibo, antes de transmitirla. (Leer, 1 Tim. 4, 13-16)

Subir

 


PREDICACIÓN Y PODER DE DIOS

Nuestra realidad exige hoy de nosotros este mismo testimonio. La convicción firme y decidida de quienes hemos sido llamados a este ministerio. Por eso ¡arriba el Espíritu! ¡Valor hermanos! Nuestro pueblo vive horas de tiniebla, de miedo, de hambre y explotación. Pero, ¡Jesús ha vencido al mundo! Roguemos para que nuestra enseñanza sea alimento para el Pueblo de Dios. Que el nos ayude a meditar la Palabra antes de darla, nos aumente la fe para creer en las promesas que leemos, que nuestra enseñanza sea reflejo de lo que vivimos y podamos practicar lo que enseñamos. (Leer, Rom. 15, 17-19; 1Cor 4.20)

Subir

 


FUNCIÓN DEL MINISTERIO DE ENSEÑANZA


Transmitir clara y fielmente a los hermanos de la comunidad la doctrina revelada por el Señor, llevándoles a cumplir lo que Él nos ha enseñado.

BENEFICIOS PARA LA COMUNIDAD

  1. La labor de evangelización se realizará de una manera coordinada, buscando alcanzar metas concretas en cuanto a la vida espiritual y comunitaria de los miembros del grupo de oración. Los temas de las enseñanzas que se brindarán en el grupo de oración se escogerán como fruto del discernimiento de un equipo de los hermanos dedicados a este Ministerio, y no serán la ocurrencia de una sola persona. Gracias a este discernimiento comunitario, se pueden determinar con mayor precisión cuáles son las necesidades reales en cuanto a formación de los miembros de la comunidad y cuál es la mejor manera de ofrecerles estos conocimientos y experiencias.
  2. Los miembros del Ministerio de Enseñanza desarrollarán su carisma respectivo, profundizándolo mediante la continua formación, el ejercicio de su don y la orientación de sus hermanos del Ministerio.
  3. La evangelización dentro y fuera del grupo de oración se desarrollará en equipo, evitando así protagonismos. El Ministerio debe discernir cuál de sus integrantes es la persona más idónea para dar un determinado tema, ofreciéndole a dicha persona orientaciones para hacerlo lo mejor posible. Igualmente, una vez dado el tema, los integrantes del Ministerio podrán evaluar objetivamente y con amor la enseñanza realizada, señalándole a quien dio dicha enseñanza cuáles fueron los aspectos positivos y negativos, para así mejorar cada vez más en su labor. Lo fundamental, es que orarán unos por otros para apoyarse mutuamente antes, durante y después de cada enseñanza.
  4. Podrán organizarse más Seminarios de Vida en el Espíritu, Cursos de Crecimiento y Jornadas de evangelización, pues ya existe un Ministerio integrado por personas que se dedican a la formación de sus hermanos del grupo de oración .Así, ya no se recarga la labor de todo el Equipo de Servidores, que puede confiar al Ministerio de Enseñanza la organización y ejecución de estos eventos.

CARACTERÍSTICAS DE QUIEN INTEGRA EL MINISTERIO


A. LOS EVANGELIZADORES


Son los que llevan la Buena Nueva y anuncian la salvación. Son ellos los que echan la semilla en todos los que les oyen. Son los sembradores que muchas veces no ven el resultado de su trabajo, ya que la semilla germina cuando Dios lo decide. Los evangelizadores están llevando a cabo la labor que nos encargó el Señor en Mc16, 15: "Id y anunciad la Buena Nueva". Para realizar esta labor no se necesita tener grandes conocimientos de doctrina, ni siquiera de la Biblia. Basta -en nuestro caso de la RCC- haber hecho un Seminario de Vida en el Espíritu y haber tenido un encuentro personal con Cristo vivo.


Condiciones para ser Evangelizador:

  1. Ser testigo y saber comunicarlo.
  2. Estar lleno del Espíritu Santo y ser persona de oración.
  3. Conocer a Dios por experiencia (no de oídas).
  4. Estar bajo autoridad.
  5. Ser enviado por su comunidad.


B. LOS MAESTROS

Ellos enseñan a los ya evangelizados lo que Jesús nos reveló y la forma en que nos enseñó a seguir sus huellas, así como la forma en que deberemos reaccionar en cada circunstancia de la vida según su ejemplo. Los Maestros cumplen con el mandato del Señor en Mt 28, 19: "Id y haced discípulos".


Condiciones para ser Maestro:

  1. Ser testigo y saber comunicarlo.
  2. Poseer conocimiento de la Palabra de Dios y su aplicación.
  3. Tener el don de enseñanza.
  4. Dejarse dirigir por el Espíritu Santo.
  5. Poner su esfuerzo y voluntad en preparar sus enseñanzas concretas y amenas, interesantes y profundas.
  6. Tener amor y paciencia.


C. LOS PREDICADORES (EXHORTADORES)


Son aquellos que tienen la capacidad de ayudar a la gente a tomar decisiones, empujándoles y motivándoles a la acción. Es como encender la chispa. Este don no puede usarse sin el apoyo de un maestro o pastor que continúe su obra.


Hay tres modos de exhortar: alentar, reprender y retar a hacer algo. Estas personas están actuando según lo que dijo Pablo a Timoteo: "Exhorta con paciencia e instruye" (2Tm4, 2). Condiciones para ser Exhortador:

  1. Ser testigo y saber comunicarlo.
  2. Ser líder, tener las condiciones que hacen mover a la gente.
  3. Profundo conocimiento de la persona de Dios.
  4. Estar lleno del Espíritu Santo y ser persona de oración
  5. Instrucción respecto a los diferentes puntos de nuestra fe cristiana(Biblia, doctrina, etc.).


D. LOS CATEQUISTAS

Ellos llevan al conocimiento progresivo de la fe. Tienen éxito si previamente la persona a catequizar ha sido evangelizada, es decir, conoce a Dios y se prepara para pertenecer a su Iglesia tomando su lugar en el Cuerpo de Cristo, donde con seguridad le corresponde un lugar. Conducen a ser un verdadero católico.


Condiciones para ser Catequista:

  1. Conocer a fondo la doctrina de la Iglesia católica.
  2. Tener el don de enseñanza.
  3. Poseer creatividad para hacer llegar a sus objetivos en forma interesante.
  4. Saber preparar para recibir los sacramentos y conocer el para qué y la importancia de cada uno de ellos.
  5. Estar subordinado o encargado de su labor por el párroco o persona con autoridad.
  6. Tener paciencia y estar dispuesto a ensayar diferentes métodos para conseguir el éxito en su misión.
  7. Valorar este trabajo que, como "broche de oro", hace conocer a fondo la Iglesia que Cristo fundó, haciendo de los evangelizados, pastoreados y exhortados, cristianos - católicos.

D. TAREAS QUE REALIZA EL MINISTERIO

  1. Reunirse periódicamente para orar juntos, formarse y evaluarse mutuamente, y planificar su labor. La formación que recibirán los miembros del Ministerio será tanto sobre enseñanza bíblica, doctrina católica y espiritualidad carismática.
  2. Formarse cada miembro de manera personal, ya sea a través de la lectura continua, como asistiendo a cursos, simposios, congresos y otros eventos que ofrezca la RCC y otras instancias de la Iglesia.
  3. Realizar en equipo una programación periódica (para dos a seis meses)de las enseñanzas que se brindarán en la asamblea. Para realizar esta programación se tendrá en cuenta lo siguiente:
  1. Las enseñanzas han de ser bíblicas, prácticas y testimoniales.
  2. Tiene que haber continuidad entre los temas. El tema de hoy refuerza el anterior y prepara el próximo.
  3. Se deberá considerar el tiempo litúrgico en curso, así como circunstancias especiales que vive la Iglesia (por ejemplo, el Jubileo: Año de Jesucristo, del Espíritu Santo, del Padre, Año Santo, etc.).
  4. Las reuniones de la asamblea son fundamentalmente de evangelización. Las enseñanzas de un corte eminentemente doctrinal pueden ofrecerse en cursos decrecimiento.
  5. Una buena enseñanza no tiene por qué durar más de 20 minutos. Para ello, el tema ha de ser concreto.
  6. Toda programación ha de ser flexible. En caso de necesidad, puede cambiarse lo programado.
  7. La programación es discernida y elaborada por el Ministerio, pero se presenta al Equipo de Servidores para su aprobación respectiva, quienes decidirán finalmente si se hace lo programado por ellos.
  1. Organizar Seminarios de Vida y Cursos de Crecimiento. Téngase en cuenta que el Primer Nivel de Formación en la RCC debe brindarse fundamentalmente en los grupos de oración. Cada grupo de oración debería estar en capacidad de ofrecer cuando menos una vez al año este Primer Nivel de Formación completo. Esto puede significar que dentro del Ministerio de Enseñanza tengan que organizarse dos o más equipos para poder brindar estos cursos oportunamente a los hermanos del grupo de oración.

Subir


SAN PABLO, MODELO DE APÓSTOL Y MAESTRO

La segunda carta del apóstol Pablo a los Corintios encontramos a través del Apóstol San Pablo las siguientes características de un Ministro de enseñanza o Maestro de la fe.

Buen testimonio: Pablo estaba complacido de su comportamiento, ya que su conciencia le decía que se había portado limpia y sinceramente. Además de que les estaba dando una oportunidad a los Corintios de sentirse felices de él, para que pudieran contestar a quienes presumen de las apariencias y no de lo que hay en el corazón.

Ser ejemplo: Poder influir con nuestro ejemplo en el comportamiento de otros, no dar mal ejemplo a nadie, para que nuestro trabajo no caiga en descrédito, es decir en criticas y malos comentarios.

Ser imagen de Cristo: Todos nosotros debemos ser como un espejo que refleja la gloria del Señor, y vamos transformándonos en su imagen misma, porque cada vez tenemos más de su gloria.

Confiar en la Gracia de Dios: También notamos que el Apóstol San Pablo no se dejaba guiar por la sabiduría humana, sino que confiaba en la gracia de Dios.

No ser ambiguo: En nuestro hablar, como en nuestro actuar, no debemos ser ambiguos diciendo "sí" y "no" al mismo tiempo, porque de esta manera no daremos buen testimonio de Cristo. Porque Jesucristo, el Hijo de Dios, no fue "sí" y "no" al mismo tiempo. Dios ha dado en Cristo para siempre su "sí", pues en él se cumplen todas las promesas de Dios.

Consagrarnos cada día: Por nuestro bautismo nos unirnos a Cristo, hemos sido injertados en el y al confirmarnos en la fe nos hemos consagrado para ser testigos de su muerte y resurrección dando testimonio de que el vive. Hemos sido tatuados con su sello, y ha puesto en nuestro corazón al Espíritu Santo. Pensar en el bien de los demás: Pablo comenta que decidió no hacerles otra visita a los Corintios que les pudiera causar tristeza. Como dice Pablo: "Porque si yo los entristezco, ¿quién hará que me sienta alegre, de no ser ustedes, a quienes he entristecido?". Además, siempre pensaba y esta pendiente de las Comunidades, y se preocupaba por ellas, de tal modo que si alguien se enfermaba, el también se sentía enfermo por ello.

Confiar en Dios: Debemos recordar que por medio de Cristo, estamos seguros. No hay que desanimarnos, porque Dios, en su misericordia, nos ha encargado este trabajo. Porque aunque estemos llenos de problemas, no estamos sin salida; podemos tener preocupaciones, pero no debemos desesperarnos; podemos ser derribados, pero no pueden destruirnos. Nuestra confianza debe estar completamente en Dios.

Darle la Gloria a Dios: El Apóstol San Pablo no consideraba algo como propio; al contrario, todo lo que podía hacer decía que provenía de Dios, dándole a Él toda la Gloria.

Solamente somos servidores: No nos a predicarnos a nosotros mismos, para que los demás nos admiren y los ojos de la gente se pongan en nosotros, sino a Jesucristo como Señor.

Ser luz para los demás: Debemos llevar a los demás la luz de Cristo que ha iluminado nuestro corazón, dándoles a conocer la gloria de Dios.

Ser transparentes: Nunca actuar ni hablar a escondidas a espalda de los demás, o como si sintiéramos vergüenza de que el resto nos identifiquen de que somos de Cristo.

Ser Sinceros: No aumentar ni disminuir el mensaje de Cristo. Decir solamente la verdad.

Tener Fe: Debemos tener una actitud de fe y demostrar lo que creemos.

No desanimarnos: Porque aunque por fuera nos vamos deteriorando, por dentro nos renovamos día a día. Pablo decía que: "Lo que sufrimos en esta vida es cosa ligera, que pronto pasa; pero nos trae como resultado una gloria eterna mucho más grande y abundante. Porque no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve, ya que las cosas que se ven son pasajeras, pero las que no se ven son eternas".

Demostrar pureza de vida: Esto se demuestra con nuestro conocimiento de la verdad, por nuestra tolerancia y bondad, por la presencia del Espíritu Santo en nosotros, por nuestro amor sincero, por nuestro mensaje de verdad y por el poder de Dios en nosotros.

Ser rectos: La rectitud es una acción que demuestra veracidad en cualquier situación sea feliz o adversa, actitud tanto para el ataque como para la defensa, que nuestro "si" sea "si" o que nuestro "no" sea "no".

Ser justos: Todos podemos ser buenos en alguna circunstancia de nuestra vida pero lo difícil es ser justos. Con nadie debemos ser injustos; a nadie hacerle daño; a nadie explotar.

Evitar el pecado: Debemos someter nuestro pensamiento humano a Cristo, y estar dispuestos a renunciar a las insinuaciones del maligno.

Respetar a los demás: Cristo es quien llama a cada uno de nosotros por nuestro nombre y el nos capacita por medio del Espíritu Santo para los trabajos del Ministerio. Por lo tanto cada uno de nosotros cumplimos una función y debemos respetar el trabajo de los demás. De ninguna manera debemos alegrarnos del fracaso de nuestros hermanos.

Ser formados: Los conocimientos son buenos, pues aunque no podemos tener todas las capacidades y que en algunas ocasiones seamos torpes en el modo de hablar, no hay que serlo en cuanto a conocimientos; es aconsejable estar actualizado y es bueno prepararnos y mejorar en lo que frecuentemente fallamos ya que esto se refleja siempre en todos nuestros hechos.

Subir

 


PERFIL DEL MINISTRO DE ENSEÑANZA

  1. Ser modelo y transparentar a Cristo a partir de los valores evangélicos.
  2. Manifestar una filial devoción a la Iglesia y sus enseñanzas.
  3. Vivir en armonía con las cosas, la comunidad, consigo mismo y con Dios.
  4. Manifestar un compromiso apostólico y solidario con toda la comunidad.
  5. Transmitir con su palabra y con su vida un ardiente amor a Jesús Sacramentado y una filial devoción a la Virgen María.
  6. Celebrar la fe en los Sacramentos y testimoniarla en su vida cotidiana.
  7. Acompañar al hermano en su crecimiento en la fe con actitudes de humildad, de paciencia, de caridad, de amabilidad, de prudencia y de santa alegría, a imagen y semejanza de Jesús.
  8. Ayudar al hermano a descubrir su proyecto personal de vida acorde con una escala de valores cristianos.
    Escuchar, comprender, dialogar, respetar y valorar.
  9. Suscitar un compromiso apostólico y solidario con la comunidad.
  10. Asumir con responsabilidad su formación permanente.

Ya se han ido delineando ciertas características del Maestro de la fe. Fundamentalmente se orientan alrededor de tres cosas: el ser del maestro de la fe, el saber del Maestro y el hacer del Maestro. En cuanto al ser, implica en este momento una persona con mucho entusiasmo por la evangelización. En el saber del Maestro de la fe, podríamos apuntar que tiene que tener una claridad en su mensaje que va a expresar, pero una claridad que sea tolerante con otras maneras de pensar, con otras religiones. Es decir, que sea fuerte en su fe, pero también respetuoso de otras creencias. Y por último, el saber hacer, implica estar muy atento a las metodologías actuales y de la necesidad de formar a otros.


CITAS BÍBLICAS DE SUSTENTO BÍBLICO

2 Timoteo 3,16-17:"Todos los textos de la escritura son inspirados por Dios y son útiles para enseñar, rebatir, para corregir, para guiar en el bien. La escritura hace perfecto al hombre de Dios y lo deja preparado para cualquier buen trabajo."

1 Timoteo 4, 6:"Si puedes explicar estas cosas a los hermanos serás un buen servidor de Cristo Jesús, educado en las enseñanzas de la fe y la sana doctrina que has seguido."

Objetivo: Que cada hermano o hermana en Los grupos de Oración, encuentre CRECIMIENTO para su vida espiritual y material mediante el aprendizaje de las enseñanzas de Jesucristo expresadas en la Biblia, a fin de que cada día sea la Imagen y Semejanza de Jesucristo.


¿Y cómo lo haremos?: Es través del MINISTERIO DE ENSEÑANZA donde ejerceremos nuestro SERVICIO a los grupos de Oración y todo lo necesario para crecimiento en el servicio y ministerios de la Zona.

Los resultados: Ver nacer, crecer a nuestros hermanos sirviendo a nuestro Señor Jesucristo y a su Iglesia.

Subir

 

LA ENSEÑANZA EN LOS GRUPOS DE ORACIÓN

1. ¿Por qué enseñar?

Porque es un mandato de Jesús. Jn 21, 15-17: "Apacienta mis ovejas" Apacentar: dar pasto al ganado, alimentar Alimento: Mt 4,4 "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."

2. ¿Cómo enseñar?

En base a la Palabra de Dios. 2 Tm 3, 16-17: La Escritura es útil para enseñar, corregir, educar para alcanzar la perfección.

3. Exigencia

Realizar la función de evangelizador a la perfección

ERRORES COMUNES QUE DEBEN EVITARSE

  1. Improvisar
  2. Elegir temas aislados, sin conexión
  3. Delegar en el ponente la elección del tema
  4. Dar enseñanzas complicadas sin evangelizar
  5. No programar y compartir la lectura de la liturgia de manera grupal
  6. Falta de evaluación del tema dado y del ponente
  7. No comunicar al Responsable del Grupo y Servidores la programación de enseñanzas oportunamente.

PAUTAS PROPUESTAS

1.¿Quién debe programar las enseñanzas?

Ministerio de Enseñanza.- De preferencia debe existir en todo Grupo de oración un Ministerio que se dedique a la formación de hermanos en la Palabra de Dios y en la Doctrina de la Iglesia. Dicho ministerio tendrá a su cargo la programación. Para la elección de los integrantes del Ministerio de Enseñanza debe tomarse en cuenta que Dios no llama a los capacitados, sino capacita a los llamados.

Servidores.- De no existir un Ministerio de Enseñanza, los servidores encabezados por el Responsable del Grupo deberán encargarse de la programación.

2. ¿Quiénes deben dar los temas de enseñanza?

Ministerio de Enseñanza.- Si existe un Ministerio de Enseñanza, sus integrantes deben dar los temas para desarrollar el carisma recibido dentro de su grupo.

Servidores.- De no contar con un Ministerio de Enseñanza, los servidores deben estar preparados para dar los temas, ya que generalmente tienen más tiempo en el grupo, han recibido mayor formación espiritual y se les ha llamado al servicio por sus frutos.
Invitados.- Se puede recurrir a hermanos que no pertenecen al Grupo de Oración pero que tienen el don de la enseñanza, como por ejemplo: integrantes de Ministerios de Enseñanza de otros Grupos de oración, sacerdotes, diáconos, hermanos consagrados que comparten nuestra espiritualidad carismática. Es recomendable no tener más de un expositor invitado al mes, para dar oportunidad de desarrollar sus dones a los hermanos del grupo.

3. ¿Cómo elegir a los expositores?

En oración tomando en cuenta lo siguiente:

  1. Determinar previamente el tema de la enseñanza
  2. Que alguien que tenga un testimonio relacionado con el tema
  3. Que sus frutos sean evidentes
  4. Que hable con amor y autoridad
  5. Que conozca el tema.

4. ¿Cuál debe ser el contenido de la Enseñanza?

La enseñanza debe basarse en:

  1. La Palabra de Dios
  2. Catecismo de la Iglesia
  3. Documentos eclesiales como encíclicas, Vaticano II, Puebla, Sto. Domingo, etc.
  4. Bibliografía católica

5. ¿Cómo programar?

  • Oración profunda de las personas a cargo de la programación para escuchar la voluntad de Dios.
  • Evaluar al Grupo, considerar antigüedad del grupo y tiempo de permanencia de los integrantes, edad de los hermanos, necesidades espirituales de la asamblea, problemas en la relación entre hermanos de la asamblea o entre la asamblea y servidores.
  • Tener en cuenta estos tres criterios fundamentales:

El Grupo de oración debe ante todo evangelizar (llamado a la conversión). Hay que discernir las necesidades actuales de la asamblea. Debe tenerse en cuenta el tiempo litúrgico.

  • Lluvia de ideas: se proponen temas, se anotan todas las propuestas, incluye propuestas de textos bíblicos.
  • Elección de tema eje en base al cual se determinarán las enseñanzas.
  • Programar como mínimo un mes para que los temas guarden relación entre ellos, y como máximo tres meses porque las necesidades del grupo van cambiando.
  • Considerar el calendario litúrgico y las festividades para incluir algún tema. También pueden programarse breves exposiciones sobre el tiempo litúrgico que iniciamos, para lo cual se puede recurrir a un sacerdote o diácono.
  • Incluir exhortaciones breves que servirán de práctica para nuevos integrantes del Ministerio de Enseñanza.
  • Se puede programar con una periodicidad de dos meses algún taller de acuerdo a los requerimientos de la asamblea, por ejemplo un taller de oración de alabanza.
  • Finalmente, la programación se entrega al Equipo de Servidores con la debida anticipación para sus observaciones y para que se tome en cuenta el tema de la enseñanza al programar la reunión.

6. Sobre el Expositor

El expositor debe ser sobre todo un testigo y discípulo de Jesús y su tema debe estar respaldado por su ejemplo de vida, porque se aprende más de lo que se ve que de lo que se escucha.
Se le debe avisar con una anticipación no menor a una semana, de preferencia se le debe cursar una carta de invitación con los detalles del lugar, hora y tema. Asimismo, se le debe indicar el versículo base, explicándole el objetivo y finalidad de la enseñanza, describiéndole a la asamblea, para que pueda preparar el tema adecuadamente.
Mencionarle que deberá guiar la oración central de la reunión -sugerido- y darle la opción de elegir la canción que dará inicio a la oración.

7. Intercesión

Se recomienda que mientras se desarrolla el tema, por lo menos un par de hermanos intercedan por el expositor y la asamblea.

Subir

 

 

®

Admisión