13. LOS HEBREOS EN EGIPTO


No hay en la Biblia datos claros y fijos sobre la duración de la permanencia de los hebreos en Egipto. En Exodo 12,40 se habla de 430 años y en Génesis 15,13, de 400 años. Pero en Génesis 15,16 se habla de cuatro generaciones (un promedio de 40 años para cada una da un total de 160).

De esta confusión de datos podemos sacar una conclusión general: las cifras de la Biblia deben ser tratadas siempre con mucha cautela. En la transmisión del texto, muchos errores han sido posibles. Además, muchos números tienen en la Biblia un significado simbólico, cuya clave no tenemos siempre.

14. LA TRADICIÓN ELOHISTA


Una de las principales fuentes que han producido los primeros libros de la Biblia es nombrada “elohista” porque llama a Dios “Elohim” hasta Exodo 3, 13-15 donde Dios manifiesta a Moisés que su nombre es Y A V E. En cambio la tradición yavista usa este nombre “Yavé” ya desde el principio. La tradición elohista se formó en el reino de Samaria en el siglo 8 antes de Cristo.

  • Contiene más leyes que la tradición yavista; por ejemplo el Código de Alianza (Exodo 20, 22 hasta 23,33).
  • Subraya más que el yavista la grandeza, la trascendencia divina, ya que no presta a menudo a Dios modos humanos de actuar y hablar. Este Dios no se manifiesta dentro de una conversación amistosa (como en la yavista), sino por dos medios: los sueños (p.e. en la historia de José) y las visiones (p.e. la aparición de Yavé a Moisés en medio de la zarza ardiente: Exodo3).


15. LAS PLAGAS,
FENÓMENOS NATURALES, MENSAJE DE DIOS

“Cuando en agosto el Nilo alcanza su más alto nivel, sus aguas adquieren un color rojo. En determinadas circunstancias el agua podría corromperse rápidamente, haciéndose imbebible. Invasiones de ranas a menudo se han comprobado, generalmente por septiembre, y se dice que una plaga de esta clase sería todavía frecuente si no existiera el ibis, un pájaro que se alimenta de ranas, librando al país de ellas. La putrefacción de las ranas muertas explica fácilmente la 3ª y la 4ª plaga de los mosquitos y de los tábanos, que, a su vez, en Egipto, y los enjambres de langostas han producido en el Próximo Oriente daños como para tomar el aspecto de una plaga. Las tinieblas (9ª plaga) pudieron fácilmente identificarse con la tempestad de arena y de polvo producida por el “chamsin”, el viento abrasador del desierto, que constituye uno de los peores inconvenientes de la primavera egipcia, y que sopla 2 ó 3 días (Ex. 10,22). Estas plagas naturales de Egipto, presentándose en un momento dado con una violencia excepcional, deben haber aparecido tanto a Moisé como al Faraón como auténticos signos de la ira divina”.

G.E. WRIGHT, Biblical Arqueology, p. 47

 

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