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LA BIBLIA EN

LA IGLESIA CATÓLICA

 

 
  • Introducción
  • La Biblia en la Iglesia Católica
  • La Biblia y el Magisterio de la Iglesia
  • La Biblia Católica y la Biblia de los protestantes
  • Biblias Católicas
  • Biblias protestantes
  • El Nombre de Dios en el Antiguo y Nuevo testamento
  • Modo de usar la Biblia

 

INTRODUCCIÓN

El presente tema tiene por objeto brindar la información y conocimientos necesarios a cerca de la Biblia y el Magisterio de la Iglesia; la diferencia que hay entre la Biblia Católica y la Biblia Protestante; así como también el de las demás sectas protestantes.

En este apartado también se tratará sobre el verdadero nombre de Dios y el uso de la Biblia, tan necesarios para no caer en el error de los protestantes y demás sectas que engañan a los católicos con gran facilidad y astucia.

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LA BIBLIA EN LA IGLESIA CATÓLICA

Como sabemos, la Biblia Católica consta de 73 Libros y por ello mismo la Iglesia les da el nombre de CANÓNICOS, por ser sagrados e inspirados por Dios. Y estas son regla o norma bíblica (kánon, en griego) porque fueron reconocidos por la Iglesia Católica como criterio en la formación y vivencia de nuestra fe.

Dentro de los libros de la Biblia se destaca a un grupo de libros a los cuales la Iglesia les da el nombre de Protocanónicos (proto: primero). Es decir, que desde el principio de la Iglesia, fueron aceptados como Sagrados; y son los siguientes:

Génesis 1 Reyes Eclesiastés Habacuc
Éxodo 2 Reyes Cantar de los Cantares Daniel
Levítico 1 Crónicas Isaías Oseas
Números 2 Crónicas Jeremías Joel
Deuteronomio Esdras Lamentaciones Amos
Josué Nehemías Ezequiel Sofonías
Jueces Ester Abdías Ageo
Rut Job Jonás Zacarías
1 Samuel Salmos Miqueas Malaquías
2 Samuel Proverbios Nahum  


Se llama Deuterocanónicos (deutero: segundo) o segunda regla o norma bíblica, a aquellos libros sobre los cuales se tuvieron algunas dudas si eran sagrados o no sagrados como los demás. La Iglesia siempre los consideró y los ha ido leyendo como Sagrados; y son los siguientes:

Tobías Sabiduría Eclesiástico II Macabeos.
Judit Baruc I Macabeos  


También se les reconocieron como Deuterocanónicos las adiciones a los libros de Daniel y Ester.
Como podemos apreciar, Dios no confió su palabra a algunos individuos “independientes de la Iglesia Católica” (Protestantes y demás sectas Protestantes) sino a una comunidad, a la asamblea de todos los creyentes en Cristo, es decir a la Iglesia, para que su palabra llegará integra a todo los hombres.

De esta misión nace el derecho que la Iglesia tiene de proclamar la Palabra de Dios por cuanto es depositaria del tesoro Sagrado de la Revelación, única y autentica interprete de la Biblia. Este ejercicio de enseñanza autorizada e infalible de la Iglesia se define como MAGISTERIO ECLESIÁSTICO.

 

LA BIBLIA Y EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA

Se denomina MAGISTERIO a aquellos quienes ejercen con autoridad la profesión de la enseñanza. Es decir como el Papa y los obispos, constituyen al Magisterio de la Iglesia, a quienes les fue confiado el oficio de interpretar auténticamente la Palabra de Dios escrita o transmitida. El Magisterio no esta sobre la Palabra de Dios, sino más bien a su servicio, enseñado lo que les ha sido confiado.

Desde los comienzos de la historia de la Iglesia, los herejes (cristianos contrarios a la fe y doctrina de la iglesia, llevando a otros al error en materia de enseñanza y de fe), se valieron de falsas interpretaciones de textos Bíblicos para sustentar sus propias ideas y conceptos errados. Este mal se acentuó con la Reforma Protestante (contrarios a la Iglesia) insistían el “derecho” de una interpretación personal de las Sagradas Escrituras.

Sin embargo, la Biblia sólo se interpreta correctamente dentro de la Iglesia, pues Dios no entrego (conviene repetirlo) al individuo, sino a la comunidad, a la IGLESIA fundada por Jesucristo sobre Pedro y asistida por el Espíritu Santo. He aquí pues, una gran diferencia con los Protestantes. Los protestantes carecen de un Magisterio autorizado para interpretar las Sagradas Escrituras, de manera que sus enseñanzas son libres y con riesgo de caer en el error y conducir a los demás al error de interpretación.

EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA CATOLICA: El Papa y los Obispos:

a) Este Magisterio no está por encima de la palabra de Dios, sino a su servicio.
b) Enseña lo transmitido por Dios con exactitud y fidelidad y para ello cuenta con el auxilio del Espíritu Santo.
c) El Magisterio lo constituyen tanto el Papa (“ex cátedra”) cuando habla con autoridad recibida de Jesús como sucesor de San Pedro, o el Papa en comunión con los Obispos, sucesores de los Apóstoles, sobre todo en los concilios.
También es Magisterio la enseñanza ordinaria de los Obispos y el Papa
d) El Magisterio con respecto a la Palabra de Dios:
• La escucha devotamente,
• La custodia celosamente,
• La explica fielmente.
e) La Biblia, la tradición y el Magisterio están íntimamente unidos entre sí, que ninguno puede subsistir sin los otros dos. Los tres, cada uno según su carácter y bajo la acción del Espíritu , contribuyen eficazmente a la salvación de las almas (D.V. 10).
f) El Magisterio de la Iglesia impulsa la evangelización en una fuerte y misma dirección.

El Magisterio puede ser:
I.- ORDINARIO: Las cartas pastorales, predicación etc.
II.- EXTRAORDINARIO: El concilio Ecuménico.
Algunos documentos de la iglesia:
1. “EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA”: Manual de los símbolos, definiciones y declaraciones de la Iglesia en materia de fe y costumbres. Publicado por E. Denzinger. Herder, Barcelona 1963.
2. CONCILIO VATICANO II: Constituciones, Decretos, Declaraciones.
3. DOCUMENTOS POST-CONCILIARES: De particular interés común, a nivel de todos los fieles, con las Instrucciones a cada uno de los Sacramentos, y en general los Documentos en torno a la Liturgia.
4. EXHORTACIONES APOSTÓLICAS: Fruto de los Sínodos de Obispos. Por ejemplo: “Evangelii Nuntiandi”, “Catechesi Tradendae”, “Familiaris Consortio”.
5. El Magisterio ordinario del Sumo Pontífice, a través de diferentes documentos; Encíclicas, Exhortaciones, Catequesis, etc.
6. El Magisterio de los Episcopados: ya sea fruto de los estudios de las Conferencias Episcopales internacionales (por ejemplo, Documentos de “Medellín” y de “Puebla”), Santo Domingo o nacionales, o regionales; o bien el Magisterio del Obispo Diocesano.


LA BIBLIA CATOLICA Y LA BIBLIA DE LOS PROTESTANTES

En las Biblias protestantes faltan siete libros completos del Antiguo Testamento (Tob, Jud, Bar, Sap, 1-2 Mac) y parte del de Ester (Est 10,4 – 16-24) y de Daniel (Dan 3,24-90; 13-14), A estos libros y partes, los católicos los llamamos libros deuterocanónicos, y los protestantes les dan el nombre de apócrifos. Estos ya lo sabemos. Pero, ¿Por qué esta diferencia en cuanto al número de los libros sagrados? Es a esto precisamente a lo que suele llamar El problema de los libros deuterocanónicos”, o, en forma más amplia, La cuestión del Canon de la Biblia”. Aquí, canon significa catálogo de libros.

Este es un problema histórico-teológico y por tanto, muy complejo resumiendo mucho, podríamos decir lo siguiente: El cristianismo nace en Jerusalén con Jesucristo, dentro del pueblo judío. La religión del pueblo judío tiene su base en los acontecimientos y doctrina contenidos en los libros del Antiguo Testamento (AT). Y el cristianismo recibe el AT de los judíos.

Pero resulta que, al tiempo del nacimiento del cristianismo, había dos grandes centros religiosos del Judaísmo: el de JERUSALÉN, (en palestina-Israel), y el de ALEJANDRIA (en Egipto). En ambos lugares tenían autorizada y legítimamente, los libros del AT. En Jerusalén, en Hebreo-arameo. En cambio, en Alejandría, en griego. La inmensa mayoría de los libros en griego, los habían traducido de los originales en hebreo. Esta traducción se hizo entre los años 250 y 150 antes de Cristo, y, según una leyenda, la realizaron setenta ancianos peritos en ambas lenguas, y por eso a esta traducción griega de Alejandría se le llama también la versión de los setenta (LXX). Así pues, tenemos el canon de AT en dos formas: el canon de Jerusalén (Hebreo), y el Canon de Alejandría (Griego). Lo que no se sabe bien es cómo se formaron esto dos cánones o catálogos de libros sagrados, ni cuál era exactamente el número de los libros que contenían; es decir, éste es el punto que se discute.

Y hay que saber que el cristianismo, aunque nace en Jerusalén, es perseguido allí, y de hecho se extiende mayormente por el mundo griego y romano, y por eso, todo el Nuevo Testamento (NT) se escribe en griego, al menos en su redacción sagrada definitiva, cuando en los libros del NT se citan los del AT (más de 300 veces), naturalmente, se cita en griego, según el Canon de Alejandría. La Iglesia reciba, así, el AT a través de los judíos de lengua griega, a través de los LXX y del Canon de Alejandría, y es aquí donde, junto con los protocanónicos, se reciben los libros deuterocanónicos , juzgándolos igualmente inspirados y sagrados. Esta es la Tradición o Historia viva de la Iglesia. Y así lo definieron varios concilios, particularmente el Concilio Ecuménico de Trento (1545-1563). Y ésta es la razón principal, histórico-teológica, por la que la Iglesia Católica incluye los libros deuterocanónicos en sus biblias.

Ahora bien, el protestantismo nace en 1517 cuando el sacerdote católico Martín Lutero se separa de la Iglesia Católica, de la Iglesia de Roma. Nace rompiendo con la Iglesia Católica que viene desde los Apóstoles, y, al romper, acentúa ciertas divergencias doctrinales, y entre éstas, apartándose de la Tradición multisecular de la Iglesia respecto a los libros de la Biblia, rechaza el Canon de Alejandría, aceptando sólo el Canon de Jerusalén, en el que, se dice, faltaban los libros deuterocanónicos. Pero, a la luz de la historia, se discute mucho si en verdad faltaban desde un principio esos libros, o fueron excluidos más tarde, por diversos motivos, pues se han encontrado partes en hebreo o arameo de casi todos ellos (Tob, Jud, Eclo, 1 Mac) de los que, durante mucho tiempo, sólo se habían conocido en griego. De otros sí se sabe que fueron escritos originalmente en griego (Sab, 2 Mac). Se trata, pues, de una cuestión histórico-teológica muy compleja, y como en todo problema de esa naturaleza, siempre caben diversas apreciaciones e interpretaciones. Con todo, es indudable que la doctrina católica respecto a este punto, goza de una base histórica y teológica que, muy razonablemente, la presenta como la más segura.

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BIBLIAS CATOLICAS

Llamamos Biblias Católicas a las ediciones de los textos originales de la Biblia (Hebreo, arameo, griego) sea en las mismas lenguas originales o en sus traducciones, preparadas y editadas con la aprobación de la Iglesia Católica. Durante muchos años, en el mundo católico de habla española, se había venido leyendo las famosas traducciones de la Biblia de Felipe Scio de San Miguel (1791) y de Félix Torres Amat –o de Petisco- (1823). Pero, desde 1944 tenemos nuevas ediciones de la Biblia. Algunas excelentes. Entre las Biblias Católicas más conocidas y más usadas, hoy, en nuestro medio, están las siguientes:

LA BIBLIA DE JERUSALÉN

Se llama así sencillamente por haber sido preparada por un numeroso equipo internacional de biblistas, bajo la dirección de la famosa Escuela Bíblica de Jerusalén. Apareció primeramente en francés (1956), de la que sacó la primera edición española en 1967, y en 1975 la segunda, revisada, mejorada y aumentada (Desclée de Brouwer, Bilbao). Es la mejor desde el punto de vista crítico, filológico, teológico, académico y de cultura bíblica en general, por la traducción, las magníficas introducciones a cada libro, notas críticas y explicativas, divisiones de los libros, la abundancia de referencias marginales, apéndices, índice, mapas. Su criterio ha influido decididamente en todas las posteriores traducciones y ediciones de la Biblia. Es imprescindible para un estudio serio de la Biblia.

LA BIBLIA LATINOAMERICANA

Se la conoce con este nombre, ya muy popularizado, a la edición de la Biblia preparada por un equipo latinoamericano de pastoral, bajo la dirección de Ramón Ricciardi y Bernardo Hurault, y que ha venido apareciendo con el título general de LA BIBLIA - Latinoamericana. Y han salido, al menos, 76 ediciones (1988). Tiene el mérito de estar muy bien adaptada (no obstante sus limitaciones) al lenguaje latinoamericano (texto), pero es excelente en contenido para los estudios pastorales, en las introducciones y los comentarios, a la realidad y problemática sociopolítica y religiosa de América Latina. Refleja profundamente la espiritualidad y la teología de la liberación. Toda ella está orientada a una lectura y exégesis militantes dentro del compromiso cristiano de liberación y de la opción preferencial por los pobres. Todo esto se ve particularmente en el llamado NUEVO TESTAMENTO de PUEBLA (3a. Ed.1982) que es básicamente, el Nuevo testamento de la Biblia Latinoamericana, pero muy enriquecido en citas selectas del Documento de Puebla (1979). Está enriquecida con temas bíblicos especiales. Es de notar, sobre todo, el tema introductorio, excelente, sobre la evolución, titulado ¿Qué hubo en mundo de la Biblia?, mejorado notablemente en la última edición. Hay que saber que ha habido una enorme evolución, o enormes cambios, para bien, en los comentarios a través de las diversas ediciones. Las primeras ediciones llevaban, además, fotografías impresionantes y desafiantes. Ha recibido fuertes críticas y hasta cierto rechazo por algunos sectores eclesiásticos y políticos ultra conservadores. En nuestro medio ambiente y para fines pastorales (liturgia, retiros, cursillos, clases de religión, etc.), es, con mucho, LA MEJOR.

1. OTRAS BIBLIAS.

Hay también muchas otras ediciones católicas de la Biblia, todas muy buenas, aunque no hayan tenido, en nuestro medio, el éxito de las ya mencionadas. Entre éstas no podemos dejar de nombrar las Biblias: Nácar-Colunga, la editada bajo la dirección de Evaristo Martín Nieto, la de Pedro Franquesa y José M. Solé (Editorial Regina), la Nueva Biblia Española de Luis Alonso Schokel y Juan Mateos, la de Francisco Cantera y Manuel Iglesias, la familiar de Mons. Juan Straubinger, y otras. El valor de estas ediciones modernas de la Biblia es múltiple: ya no se basan en a Vulgata Latina, sino en los textos originales (según las últimas ediciones críticas), y en sus introducciones y comentarios recogen y condensan lo mejor de las investigaciones bíblicas modernas, y así, junto con el texto sagrado, van poniendo en el lector una mentalidad histórico-crítica, eclesial y liberadora, según las exigencias de la cultura y del momento histórico en que vivimos

PRINCIPALES BIBLIAS CATOLICAS

BIBLIA LATINOAMERICANA

BIBLIA LATINOAMERICANA Y BIBLIA DE JERUSALÉN

BIBLIA NACAR-COLUNGA

BIBLIA NACAR-COLUNGA (versión antigua)

 

BIBLIA DEL PEREGRINO

 

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BIBLIAS PROTESTANTES

Llamamos Biblias Protestantes a las ediciones de los libros de la Biblia, en sus lenguas originales o en sus traducciones, preparadas por autores protestantes, y publicadas por ellos mismos o por alguna de las muchas Sociedades Bíblicas. Las Biblias Protestantes más conocida y usadas en nuestro medio son las siguientes:

1. LA BIBLIA DE REINA VALERA

Es la forma abreviada como solemos llamar a la Biblia que tiene como autores- traductores a Casiodoro de Reina y a Cipriano de Valera.
Su título completo es: LA SANTA BIBLIA, Antiguo y Nuevo Testamento, Antigua Versión de Casiodoro de Reina (1569), revisada por Cipriano de Valera (1602) y cotejada posteriormente con diversas traducciones... Es, podríamos decir la Biblia Clásica del protestantismo español y latinoamericano.

Tiene muchísimas ediciones en muy diversos formatos, pues ha cumplido ya cuatro siglos desde su primera aparición en 1569, impresas generalmente en Inglaterra o en Estados Unidos de Norteamérica por Sociedades Bíblicas Unidas. Se la llamó “La Biblia del Oso”, por el osito grabado en su primera portada. Su valor es sobre todo histórico. En sí misma, es una buena Biblia, con un lenguaje, en general, muy castizo, pero que, por lo mismo, en muchísimos casos, hoy resulta anticuado y difícil de entender para la mayoría de nuestro pueblo. Es la que más ha propagado el nombre de Jehová, traducción antigua e incorrecta del nombre hebreo Yahvéh, castellanizado también por Yahvé y Yavé. En esta Biblia faltan siempre los Libros Deuterocanónicos del Antiguo Testamento. Y aunque suele llevar referencias o citas marginales, y mapas al final, en general, nunca lleva ni introducciones a los libros, ni comentarios o nota explicativas, dejando que el lector, sin ninguna ayuda, haga su propia interpretación. Hasta hace pocos años ésta ha sido la única Biblia difundida por los protestantes y es todavía la más usada entre ellos. Cada año se distribuyen en América Latina más de veinte millones de esta traducción, sea en ediciones del Antiguo y Nuevo Testamento, o sólo del Nuevo. Algunos de estos Nuevos Testamentos, en edición de bolsillo, suelen llevar también, como apéndices, los salmos y Proverbios.

2. LA BIBLIA TITULADA “DIOS HABLA HOY”

Es una versión moderna y popular, editada, desde 1966, por Sociedades Bíblicas Unidas. Lleva ya varias ediciones. Esta Biblia se presenta en dos impresiones: una, diríamos, protestante, sin los libros deuteroconónicos; y otra, con los deuterocanónicos, como en apéndice, al final del Antiguo Testamento. Esta última, está aprobada por el CELAM (Consejo episcopal Latinoamericano) para que la puedan leer también los católicos. Lleva breves introducciones, notas de carácter cultural e histórico, glosario de palabras especiales, índice de materias, algunos mapas, y está ilustrada con dibujos sencillos y atractivos. En conjunto, es una edición aceptable, pero muy inferior a las ediciones católicas (Biblia de Jerusalén, Biblia latinoamericana, y otras)

OTRAS MAS

Se usa también la llamada “BIBLIA ANOTADA DE SCOFIELD”, con el texto de la de “Reina –Valera”, pero con introducciones y comentarios traducidos de una Biblia inglesa preparada en 1909 por C.I. Scofield. Es una edición adaptada por las Iglesias evangélicas, con mentalidad literalista y típicamente anticatólica. Asimismo la titulada “LA BIBLIA AL DIA” (paráfrasis), sin introducciones ni comentarios, también de corte “evangélico”, sin los deuterocanónicos, y algunas paráfrasis inexactas y anticatólicas (por ej: Mt 6,5-7; Rom 9,5). Luego están los Nuevos Testamentos titulados: “DIOS LLEGA AL HOMBRE”, versión popular (4a. Ed. 1984), tomado de la Biblia “Dios Habla Hoy”; y “Lo más grande es el Amor”, versión parafraseada, tomada de “LA Biblia al día”. Además del ya mencionado antes al hablar de la Biblia “Reina – Valera”.
No estará de más advertir que los Testigos de Jehová tienen su propia Biblia titulada: TRADUCCIÓN DEL NUEVO MUNDO DE LAS SANTAS ESCRITURAS”, traducida del inglés, en forma amañada y tendenciosa, con la palabra Jehová incluso en el Nuevo Testamento (más de 230 veces). Y que los Mormones usan, a modo de Biblia, “EL LIBRO DE MORMON”. Ninguna de estas dos iglesias, o sectas, son consideradas como cristianas.


BIBLIA REINA VALERA

BIBLIA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVA

BIBLIA AL DIA (versión antigua)

BIBLIA AL DIA (versión nueva)

BIBLIA AL DIA (versión de lujo)

BIBLIA DIOS HABLA HOY (versión antigua)

BIBLIA DIOS HABLA HOY (versión nueva)

 

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EL NOMBRE DE DIOS EN EL ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO

En primer lugar debemos saber que en el Antiguo Testamento se menciona varios nombres, para designar a Dios; entre ellos mencionados:
• ELOHIM : “DIOS” (Gén. 1,1) se repite muchas veces
• EL SADAY : (De difícil interpretación) “Dios Todopoderoso”
(Gén. 17,1; Ex. 6,2-3 etc.)
• ELYON : “Dios Altísimo” (Gén. 14, 18 etc.)

• ADON : “Señor”
• ADONAY : “Señor mío” (Salmo 8,2; etc.)

Pero el más repetido a través de todo el Antiguo Testamento y sobre el que más teología se hace es el nombre de YAHVEH, o YAHVE, o en la forma castellanizada, YAVE.

Este es el nombre, mencionado unas 6,823 veces sólo en el Antiguo Testamento, y que en las Biblias Protestantes en trascrito y pronunciado equivocadamente por el nombre de JEHOVA.

La razón equivocada de los protestantes es bastante curiosa. El idioma hebreo se escribía sólo con consonantes.

Los hebreos escribieron el nombre de Dios con sólo cuatro consonantes, correspondientes a nuestras letras:

Y-H-V-H-

Es decir, YHVH. Entre el siglo VI y X de nuestra era, los sabios judíos llamados MASORETAS inventaron un sistema de puntitos y rayitas que vinieron a hacer el papel de vocales, y pusieron esas vocales a las consonantes solo para mantener y orientar su recta pronunciación.

Pero el nombre de YHVH llegó a ser tan sagrado que por respeto no lo pronunciaban, a no ser en ocasiones muy especiales y sólo por los sacerdotes para bendecir al pueblo.

Estos en lugar de YAHVEH, pronunciaban normalmente durante la lectura de la Palabra, Adonay. Algunos transportaron en forma mecánica las vocales de Adonay a las consonantes YHVH.

Es decir las vocales que correspondían a Adonay “e” “o” y “a”. Algo así:

Ae-Do-Na-Y

Fue trasportados erróneamente a Y-H-V-H, resultando incorrectamente:

Ye-Ho-VaH

En consecuencia, cuando a parece la palabra YEHOVAH en la escritura era para recordar que se debería pronunciar Aedonay. Ahora bien, el nombre YHVH debe pronunciarse correctamente YAHVEH debido al testimonio de los especialistas hebreos que esta pronunciación es correcta, debido a la misma naturaleza de la palabra, y porque así consta en la literatura judía y cristiana extrabíblica de los primeros siglos de nuestra era.

La tradición Elohista dice que el nombre de YAHVEH se reveló por primera vez a Moisés (Ex. 3,13-15 y 6,2-3), pero la tradición yahvista lo presenta como revelado ya a los primeros patriarcas de Israel (Gén 4,26; 12,8; 13,14); y aparece ya en Gén 2,4)

YAHVEH significa “YO SOY”, dando a entender que DIOS es el ser, el SER ABSOLUTO, el SER que da existencia a todas las cosas.

Las antiguas versiones griegas y latinas tradujeron YAHVEH, casi siempre, sencillamente por EL SEÑOR. Y cuando se juntaba con otros términos como Elohím y Adonai, lo tradujeron por EL SEÑOR DIOS.

Jesús cuando anduvo con sus discípulos en esta tierra, les enseño como deberían dirigirse a Dios y les enseño así de esta manera:
• Padre Nuestro que estas en el cielo......................................... Mt. 6,9
• Sean misericordiosos como el Padre ........................................Lc. 6,36
• ¿Cuánto más vuestro Padre Celestial .......................................Lc. 11,13
• Yo y el Padre somos una sola cosa..........................................Jn. 10,30
• A vuestro Padre Celestial le agradó darles el reino .....................Lc. 12,32

Los Apóstoles, y los cristianos nunca se proclamaron “Testigos de Jehová”, ni de Yahvéh, sino TESTIGOS DE JESUCRISTO, cumpliendo el mandato último de Jesús: “Seréis mis Testigos en Jerusalén, en toda judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra (Hch. 1,8). Es decir, los hizo testigos de toda su vida y sobre todo de su resurrección (Lc. 24,45-48; Hch. 2,32)

Los apóstoles oraron al Padre y dieron la bendición a la Iglesia de esta manera:
• “Reciban bendición y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, el señor”.............................................1 Cor. 1,3
• “Bendito sea Dios, Padre de cristo Jesús, nuestro Señor, Padre lleno de ternura, Dios del que viene todo consuelo”..................2 Cor. 1,3.

La liturgia cristiana y católica inspirada particularmente en el Nuevo Testamento la que, en sus diversas formas de dirigirse a Dios nos da los términos más claros y sencillos y a la vez significativos con que el cristiano normalmente se dirige a Dios:
• Señor, Dios y padre.
• Padre, Hijo y Espíritu Santo.
• Señor, Padre Santo, Dios Todopoderoso y eterno.
• Padre de Bondad, Padre Misericordioso.

Es por eso que a los fieles les resulta demasiado raro y extraño el término “Jehová”, utilizado en nuestro medio por los protestantes y demás sectas religiosas.

Y-H-V-H-

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MODO DE USAR LA BIBLIA

Es necesario aprender a citar correctamente los libros de la Biblia. Los libros se citan en forma abreviada, por ejemplo: Ex = Éxodo.

1R = 1° de los Reyes;
Mt = Evangelio según San Mateo

Todas las Biblias tienen al principio o al final la lista de los libros y la forma de abreviarlos. Los capítulos y los versículos se citan siempre con números arábigos. Hay que fijarse bien en el uso de la coma, del guión, del punto, del punto y coma. He aquí algunos ejemplos, teniendo por modelo el Evangelio de San Mateo.

Mt 5= Evangelio de San Mateo, todo el capitulo 5

Mt 5= Evangelio de San Mateo, todo el capitulo 5
Mt 5,6= Cap. 5, sólo el versículo 6
Mt 5,6-12= Cap.5, versículos desde el 6 hasta el 12.
Mt 5,6-12 =Cap. 5, sólo los versículos 6 y 12.}
Mt 5,6-7,12= Desde el c.5, v.6 hasta el c.7, v.12.
Mt 5,6-7.12=Cap. 5, versículos 6 y 7 seguidos, y luego el v. 12.
Mt 5-6= Capítulos 5 y 6 seguidos.
Mt 5; 7; 12; 25= Capítulos 5, 7,12 y 25, íntegros y separados.
Mt 5,7.12-25= Cap. 5, sólo los vers. 7, y del 12 al 25 seguidos.
Mt 5,7.12; 12, 25.31= Cap. 5, vers. 7,12 y 25: Cap. 12, vers. 25 y 31.

Este es el sistema de citar usado en todas las Biblias Católicas modernas y en los libros católicos de religión. Es un sistema muy fácil y muy cómodo. Dentro de él caben otras modalidades fáciles de comprender. Las Biblias Protestantes suelen diferenciarse un poco, pero también se comprende fácilmente, v. Gr.: Mt 5:6=Cap. 5, vers.6. a las citas también se les llama referencias.

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